Más que un café
Lucía López es barcelonesa. Hace más de diez años abrió Orval con una idea: construir algo más que una cafetería.
Primero, plantas
Orval empezó como un plant and coffee: café y venta de plantas. Las plantas ya no se venden, pero se han quedado en el espacio: hojas verdes enmarcan la entrada y la luz entra a raudales por el gran ventanal.
Nos drenaba mucha energía, y decidimos dejarlo
, dice Lucía sobre la venta de plantas.
Después, otra calle
El concepto y el local cambiaron, y la clientela la siguió hasta el número 31 de la calle Buenaventura Muñoz. Ahora es un sitio pensado para quedarse: aquí la gente dibuja, trabaja, escribe o, simplemente, se detiene.
Gente a la que admiramos
“Siempre he intentado mezclar proyectos de personas a las que conozco y admiro, muchas de ellas amigas.”
El hermano de Lucía hace la cerámica en la que servimos bebidas y platos, y también los fermentados: el kimchi y la kombucha.
El café es de Nomad y Three Marks. El pan de las tostadas, de Yellow Bakery. La granola, de Mas Meriendas, con yogur bio de La Selvatana. La ginger beer la hacemos con Valentinis Brews, y el cherry cold brew, con Luno Soda.
En las estanterías hay revistas de arte y de autor, ropa y bolsos de diseñadores cercanos y vino natural de pequeños productores.
Un sitio que se siente
“Si algo tiene que explicarse con palabras, está mal diseñado. Desde que entras, todos los detalles deberían hacerte sentir de una manera concreta.”
¿Y si alguien no conecta? No pasa nada, buscarán su sitio.
Las palabras de Lucía son de la entrevista en La Vanguardia, enero de 2026.
Han hablado de Orval
“Hojas verdes enmarcan la entrada de Orval, un lugar pensado para quedarse. Aquí la gente dibuja, trabaja, escribe o simplemente se detiene.”
La Vanguardia, 4 de enero de 2026
“a quiet upstairs corner perfect for settling in to get some work done”
Sprudge, 10 de septiembre de 2026